Por qué la merluza es el pescado blanco económico que los chefs eligen en lugar del bacalao

El bacalao: de plato reconfortante a capricho caro

Cuando piensas en una cena ligera y reconfortante, casi seguro que el bacalao es lo primero que te viene a la mente. Pero entonces miras el precio y el entusiasmo se evapora de golpe.

Lo que antes era el clásico "pescado blanco para todos" hoy parece casi un lujo de fin de semana. Y lo más desalentador es que no se trata de una subida puntual: con una disponibilidad cada vez más reducida y una demanda altísima, el bacalao no para de encarecerse.

El resultado lo conoces bien: o reduces las porciones, o te conformas con producto de menor calidad, o acabas en el pasillo de los congelados rezando para no llevarte a casa un pescado correoso. Buscas una opción saludable y terminas haciendo cuentas como si estuvieras gestionando un restaurante.

El sustituto que los chefs usan sin decirlo demasiado alto

En las cocinas donde cada ingrediente se mide al gramo y al céntimo, muchos profesionales ya han cambiado de rumbo. El protagonista discreto de este cambio es la merluza: un pescado blanco que cuesta menos y aguanta perfectamente platos elegantes, sin dar la sensación de ser una solución de compromiso.

Cuando un ingrediente se encarece, los chefs no se quejan: cambian de estrategia. La merluza entra en juego precisamente aquí, porque permite servir un plato limpio y refinado sin disparar el coste de materia prima.

En países donde la merluza es una tradición arraigada —como España y el País Vasco— la tratan como un pescado de primera desde hace décadas. En otros lugares está ganando terreno ahora, impulsada por los precios del bacalao y las ganas de encontrar alternativas reales y de calidad.

Y la sorpresa es esta: no es en absoluto un pescado de "segunda división". Si la cocinas bien, nadie en la mesa lo percibe como una renuncia, y tú dejas de tener ansiedad al llegar a la caja.

Merluza vs bacalao: la diferencia que notas en el paladar

A primera vista los filetes se parecen bastante: blancos, delicados, perfectos para quienes no disfrutan de sabores demasiado intensos. La verdadera diferencia aparece cuando hundes el tenedor.

El bacalao tiende a separarse en lascas grandes y bien definidas. La merluza, en cambio, tiene una textura más compacta y fina. Precisamente esa compacidad la hace elegante: si la tratas con cuidado, se mantiene entera y jugosa.

Si temes llevarte a casa un pescado que se seca en un instante, con la merluza tienes más margen de maniobra. Aguanta bien las cocciones suaves y las salsas ligeras, y absorbe aromas como cítricos, hierbas y notas florales sin volverse empalagosa.

De dónde viene la merluza y por qué el precio te alegra el día

La merluza habita en zonas muy extensas, especialmente en el Atlántico nororiental, con capturas frecuentes a lo largo de las costas españolas, francesas y británicas. Existen también especies afines en otros mares, y esta amplia distribución hace que la oferta sea más flexible y estable.

Cuando un pescado llega de múltiples zonas con volúmenes más regulares, el precio tiende a estabilizarse. Por eso a menudo encuentras merluza entera a precios cercanos a los cortes más económicos, mientras que los filetes siguen siendo más asequibles que los de bacalao.

Y aquí viene la parte más agradable: si la incorporas al menú una vez a la semana, el ahorro a final de año se nota de verdad. No son "dos euros de diferencia", sino un margen que te libera presupuesto para mejores verduras, un buen aceite o una botella más que digna.

Cómo cocinar la merluza sin estropearla (y sin estrés)

La merluza ama la delicadeza. Si la das demasiadas vueltas en la sartén o la cocinas en exceso, arriesgas que se desmigue y pierda esa suavidad que la hace especial.

Apunta a un objetivo sencillo: cocción breve, calor controlado, condimento limpio. Cuando la carne se vuelve opaca y empieza apenas a separarse, para ahí mismo: no esperes "un minuto más".

Te recompensa con una textura tierna que parece más cara de lo que en realidad has gastado. Y eso da una pequeña dosis de confianza: la cena sale bien, sin necesidad de comprar el pescado más caro del mostrador.

Etiquetas, sostenibilidad y una elección que importa de verdad

Desde el punto de vista nutricional, la merluza juega en el mismo equipo que el bacalao: alto contenido en proteínas, bajo en grasas, con micronutrientes útiles como las vitaminas del grupo B y el selenio. Si buscas más omega-3, tendrás que orientarte hacia el pescado azul; pero como blanco "de todos los días" sigue siendo una opción muy fiable.

Lo que puede generar dudas es la variabilidad: no todas las capturas se gestionan de la misma manera. Por eso vale la pena leer la procedencia y el método de pesca, y preguntarle al pescadero con confianza.

Elegir stocks bien gestionados reduce la presión sobre las especies más vulnerables y te evita ese regusto amargo de la compra "cómoda pero equivocada". Te llevas a casa un pescado bueno y te sientes mejor, sin moralismos.

Ideas prácticas para empezar ahora mismo, sin revolucionar tu cocina:

  • Compra una merluza entera y pide que te saquen los filetes: gastas menos y obtienes más raciones.
  • Empieza con recetas "a prueba de errores" como guisos, currys suaves o salsas de tomate ligeras.
  • Luego prueba a la plancha o al horno con limón, perejil y una guarnición cremosa.
  • Consérvala en el congelador ya porcionada y bien envuelta, descongelándola despacio en la nevera.
  • Si quieres un resultado de restaurante, cocínala a baja temperatura con aceite y hierbas y sírvela con cítricos.

Por qué la merluza te hace cocinar mejor, no solo gastar menos

Los chefs la valoran porque "obliga" a la precisión: la temperatura, la sal y los tiempos realmente importan. No es un defecto, es un entrenamiento que te vuelve más habilidoso con cualquier tipo de pescado.

Tú ganas por partida doble: ahorras y aprendes a reconocer el punto de cocción perfecto. Cada vez que evitas resecarla, te sientes más seguro y dejas de tratar el pescado como un examen difícil de aprobar.

Y la próxima vez que veas el bacalao a precio elevado, no entrarás en pánico: ya tienes un plan B que, en realidad, sabe a plan A.

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