Cercado para gallinas: 7 plantas fáciles de cultivar para un pasto sabroso y verdoso

Por qué un cercado sin vegetación acaba volviéndose en tu contra

Un cercado pelado parece una solución sencilla… hasta que llegan la lluvia, el barro y las gallinas aburridas dispuestas a picotear cualquier cosa que encuentren. La buena noticia es que con unas pocas plantas bien elegidas puedes convertir ese trozo de tierra en un pasto vivo, verde y sorprendentemente útil.

Las gallinas no se quedan quietas: arañan, escarban y buscan semillas e insectos sin descanso. Si no encuentran nada interesante, insisten siempre en los mismos puntos y en pocos días abren agujeros y calvas en el suelo. Después de un par de lluvias, esas zonas se transforman en barro y malos olores.

Un espacio sin vegetación se recalienta en verano y ofrece pocos rincones donde refugiarse. Cuando falta la sombra, aumentan el estrés y las peleas, porque todas buscan el mismo sitio. Las plantas adecuadas crean un ambiente más rico y te ahorran muchos quebraderos de cabeza.

Capuchina: color, cobertura y ese toque picante que despierta la curiosidad

La capuchina crece rápido y se expande con generosidad, cubriendo el suelo donde antes solo había polvo. Sus hojas redondeadas y sus flores vistosas alegran el cercado en muy poco tiempo. Las gallinas suelen picotearla con gusto precisamente por su sabor ligeramente picante.

Colócala a lo largo de la malla o en los bordes del recorrido para que pueda trepar o extenderse sin estorbar. No requiere cuidados complicados y rellena rápidamente los espacios vacíos. Si buscas un efecto llamativo con poco esfuerzo, esta planta juega claramente a tu favor.

Eso sí, vigila el momento de plantarla: si introduces las gallinas enseguida, la pondrán a prueba sin ninguna contemplación. Protégela los primeros días con una barrera sencilla, porque los brotes tiernos son irresistibles para ellas. Una vez que la planta se endurece, soporta mucho mejor los picotazos curiosos.

Caléndula y borraja: flores resistentes que dan vida al cercado

La caléndula aporta luz inmediata con sus tonos amarillo-anaranjados y aguanta bien incluso cuando las condiciones no son perfectas. Las gallinas pueden picotear algún pétalo y variar su "menú" sin que tengas que hacer nada. De un vistazo, basta con poco para que el cercado parezca mucho más cuidado.

La borraja, con sus flores azules en forma de estrella, tiene un aire un poco silvestre que funciona a la perfección en un pasto. Atrae insectos beneficiosos y resiste los cambios bruscos de temperatura primaverales sin dramas. Las hojas jóvenes suelen acabar en el radar de las gallinas.

No las plantes donde el suelo esté compactado como cemento: elige un rincón más mullido donde el agua no se estanque. Si las gallinas ya han "martilleado" esa zona, airéala primero y añade un poco de tierra buena. Así las plantas tendrán una oportunidad real, no una condena desde el principio.

Girasol y trébol: sombra, semillas y una alfombra que no cede enseguida

El girasol crece rápidamente y se convierte en un gigante muy útil: da sombra y crea una barrera verde que corta el viento. Cuando madura, ofrece semillas que las gallinas esperan como si fueran un premio. Y tú consigues un rincón con mucho carácter gastando prácticamente nada.

Siémbralo en un punto muy soleado, preferiblemente junto a la valla. En verano, esa sombra puede evitar que todas las gallinas se amontonen siempre en el mismo lugar. Si temes que lo rompan de joven, protege el tallo con una pequeña red.

El trébol, en cambio, trabaja a ras del suelo: cubre, reverdecer y soporta el pisoteo mejor que muchas praderas. Las gallinas lo ramonean, pero no lo eliminan en dos días si la semilla arraiga bien. Y cuando el suelo permanece cubierto, el barro pierde buena parte de su poder sobre ti.

Romero y lavanda: aroma, refugio y un cercado que huele bien

El romero es un arbusto práctico: le encanta el sol, resiste la sequía y, una vez establecido, te pide muy poco. Colocado en el borde, crea un punto de refugio y una mancha verde siempre presente. Su fragancia hace el espacio más agradable, también para ti.

Puedes cortar alguna ramita y usarla en la cama de paja o cerca de la zona de descanso. El aroma ayuda a mantener un ambiente más fresco y limpio alrededor del gallinero. No hace falta exagerar: con algunas podas puntuales es suficiente.

La lavanda añade encanto y, gracias a su intenso perfume, resulta poco atractiva para varios huéspedes indeseados. Plántala cerca de la entrada o alrededor de los puntos donde las gallinas se quedan más tiempo. Si la dejas consolidarse, se convierte en una barrera aromática que dura años.

Cómo evitar que las gallinas destruyan todo en una semana

El problema no es plantar: el verdadero reto es conseguir que las plantas sobrevivan a los primeros mordiscos. Las gallinas lo prueban todo de inmediato, porque para ellas es una prueba de seguridad y de sabor. Si no las frenas, te encontrarás con tallos cortados y raíces al aire.

Usa cilindros de malla alrededor de los tallos jóvenes, o coloca una caja boca abajo durante unos días. Para las siembras ligeras, una tela o red fina sobre el suelo reduce los daños sin bloquear la luz ni el aire. Cuando la vegetación se espese, puedes ir retirando las protecciones poco a poco.

Si tienes espacio, divide el cercado en dos o tres zonas y alterna el acceso. Una parte descansa y rebrota mientras la otra se pastorea, y dejas de ir siempre apagando fuegos. Esta rotación protege el verde y te evita la sensación de "perder la batalla" cada temporada.

  • Protege los nuevos ejemplares durante 7–14 días con malla o coberturas ligeras
  • Coloca los girasoles junto a la valla para conseguir sombra y apoyo natural
  • Siembra trébol en las zonas más transitadas para cubrir el suelo más rápidamente
  • Usa romero y lavanda en los bordes para crear refugios y un aroma estable
  • Alterna las zonas del cercado para dar tiempo a las plantas de recuperarse

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